En este tercer episodio nos centramos en exclusiva en el largometraje Yo te saludo, María (Je vous salue, Marie) de 1984. En este film, Jean-Luc Godard, junto a su sonidista François Musy, realizaron un diseño de sonido tan singular y lleno de decisiones estéticas y narrativas, que le hemos dedicado un monográfico para poder profundizar en él.
Tras explorar el cine político del Grupo Dziga Vertov, Godard inicia una nueva etapa más introspectiva. Anne-Marie Miéville se convierte en su colaboradora más cercana, y juntos comienzan a explorar la identidad individual y las relaciones personales. Yo te saludo, María es la obra más emblemática de este periodo.
La película narra la historia de Marie, una joven que descubre que está embarazada sin haber mantenido relaciones con ningún hombre. La premisa, inspirada en el relato bíblico, no pasó desapercibida.
El Papa Juan Pablo II condenó la película afirmando que «hiere profundamente el sentimiento religioso de los creyentes». Pero también hubo voces discrepantes. El jesuita Egidio Guiduváldi defendió la obra como «la reconciliación de la sexualidad con Dios», llegando a afirmar que el guion podría haberlo escrito el propio pontífice.
En España, el estreno fue aún más turbulento. Fuerza Nueva, liderada por Blas Piñar, convocó un boicot al grito de «Muerte a los rojos».
Desde los primeros compases, Godard y Musy establecen un universo sonoro propio. La secuencia inicial combina el canto de aves con el oleaje del Lago Lemán, ambos en primer plano, al mismo nivel que el diálogo. El ambiente se corta abruptamente para dar paso al sonido directo de la conversación interior, justo en el momento en que Marie disiente de su marido.
La banda sonora aparece y desaparece por fragmentos de un segundo. No hay continuidad. Godard busca crear un clima de confusión que refleja el conflicto interno y externo de los personajes.
Susan Sontag escribió sobre Godard: «Lo que quiere mostrar es lo antimágico, la estructura de la lucidez.» Y eso es exactamente lo que vemos aquí. El director desnuda los mecanismos del cine para que el espectador no se pierda en la emoción, sino que comprenda.
El propio Godard lo expresó en 1989:
Yo te saludo, María es mucho más que una polémica religiosa. Es una obra donde el sonido alcanza su máxima expresividad: fragilidad, interrupción, inquietud y confusión.
Todos los fragmentos de las películas los podéis encontrar en nuestro canal de podcasts de YouTube.