En esta segunda entrega de nuestro videopodcast, cerramos la etapa de Godard en la Nouvelle Vague para adentrarnos en su cine político dentro del colectivo Grupo Dziga Vértov.
Tras la juventud rebelde de Jean-Luc Godard analizamos cómo el director francés convirtió el sonido en una herramienta de ruptura narrativa.
Godard nunca concibió el montaje como un mero pase técnico. En 1963 lo definió con claridad:
Frente al montaje invisible del cine clásico americano, Godard propuso un montaje dramático, inspirado en Eisenstein, donde el paso de un plano a otro equivale a un cambio de tono musical. Esta concepción rítmica del cine tendría consecuencias directas en su tratamiento del sonido.
En Banda aparte, Godard lleva esta reflexión al extremo con una secuencia inolvidable. Tres personajes en un bar bullicioso deciden guardar un minuto de silencio. El ruido ambiente desaparece. Solo queda el vacío. Tras treinta y cinco segundos, uno de ellos lo interrumpe: «Es suficiente. Voy a poner un disco.» Algo que, Robert Bresson sentenciaría con «el cine sonoro inventó el silencio», revela la obsesión de Godard por explorar los límites de la narrativa audiovisual.
Con La Chinoise (1967), Godard inicia su etapa más política. Convencido del ideario maoísta, adapta Los demonios de Dostoyevski para reflexionar sobre el papel de la juventud y la izquierda en los movimientos sociales. El distanciamiento brechtiano alcanza aquí su máxima expresión: el espectador no debe emocionarse, debe comprender.
Uno de los documentales más interesantes de este periodo es British Sound, un mediometraje que combina política y experimentación sonora. Once minutos de travelling lateral acompañados de sonido directo. La voz masculina expone la ideología marxista mientras la cámara avanza. La voz femenina interrumpe. Su discurso, feminista y combativo, denuncia la doble opresión de la mujer trabajadora. Mientras habla por teléfono, su voz en off se superpone, creando capas de significado: lo que dice, lo que piensa y lo que calla. La contradicción entre el discurso político y la realidad cotidiana.
Godard llevó el sonido más allá del diálogo y la ambientación. Lo convirtió en un campo de batalla ideológico y estético.
Todos los fragmentos de las películas los podéis encontrar en mi canal de podcasts de YouTube.