Montaje, silencio y militancia sonora

En esta segunda entrega de nuestro videopodcast, Óscar de Ávila y José Tomé cierran la etapa de Godard en la Nouvelle Vague para adentrarse en su cine político dentro del colectivo Grupo Dziga Vértov.

Tras la juventud rebelde de Jean-Luc Godard analizamos cómo el director francés convirtió el sonido en una herramienta de ruptura narrativa, y cómo su compromiso político transformó radicalmente su lenguaje cinematográfico.

El montaje como rima sonora

Godard nunca concibió el montaje como un mero encadenamiento técnico. En 1963 lo definió con claridad:

«El montaje es una especie de rima. No hay razón para declarar la batalla de Hernani por saltarse unos planos. Basta con saber cuándo, dónde, por qué y cómo.»
— Jean-Luc Godard, 1963

Frente al montaje invisible del cine clásico americano, Godard propuso un montaje dramático, inspirado en Eisenstein, donde el paso de un plano a otro equivale a un cambio de tono musical. Esta concepción rítmica del cine tendría consecuencias directas en su tratamiento del sonido.

En Banda aparte, Godard lleva esta reflexión al extremo con una secuencia inolvidable. Tres personajes en un bar bullicioso deciden guardar un minuto de silencio. El ruido ambiente desaparece. Solo queda el vacío. Tras treinta y cinco segundos, uno de ellos lo interrumpe: «Es suficiente. Voy a poner un disco.»

Este instante, que Robert Bresson definiría como «el cine sonoro inventó el silencio», revela la obsesión de Godard por explorar los límites de la narrativa audiovisual. El silencio no es ausencia, sino presencia. Un espacio de tensión que el director utiliza para interpelar al espectador.

La Chinoise (1967) y el cine militante

Con La Chinoise, Godard inicia su etapa más política. Convencido del ideario maoísta, adapta Los demonios de Dostoyevski para reflexionar sobre el papel de la juventud y la izquierda en los movimientos sociales. El distanciamiento brechtiano alcanza aquí su máxima expresión: el espectador no debe emocionarse, debe comprender.

British Sound (1970): sonido y feminismo

Uno de los frutos más interesantes de este periodo es British Sound, un mediometraje que combina política y experimentación sonora. Once minutos de travelling lateral acompañados de sonido directo. La imagen atraviesa la bandera británica con un puño comunista. La voz masculina expone la ideología marxista mientras la cámara avanza.

Pero la voz femenina interrumpe. Su discurso, feminista y combativo, denuncia la doble opresión de la mujer trabajadora. Mientras habla por teléfono, su voz en off se superpone, creando capas de significado: lo que dice, lo que piensa y lo que calla. La contradicción entre el discurso político y la realidad cotidiana se hace audible.

«Las trabajadoras siguen siendo las explotadas de los explotados. Oprimidas como trabajadoras y como mujeres.»

Godard llevó el sonido más allá del diálogo y la ambientación. Lo convirtió en un campo de batalla ideológico y estético. En sus manos, el silencio, la voz en off y el sonido directo dejaron de ser herramientas técnicas para transformarse en armas de concienciación.

Todos los fragmentos de las películas los podéis encontrar en mi canal José Tomé en Youtube.