El legado (y la trampa) del «Montaje Hip Hop» de Aronofsky

Cuando Darren Aronofsky irrumpió en la escena independiente con Pi (1998) y Réquiem por un sueño (2000), la crítica encontró una etiqueta que parecía definir su trabajo: «montaje Hip Hop». La velocidad de sus cortes, la repetición de planos y esa energía frenética recordaban al sampleo y la cadencia del rap. Pero lo que parecía un halago se convirtió rápidamente en una losa, en una espada de Damocles que ha perseguido al director durante parte de su carrera.

¿Y qué es exactamente ese tipo de montaje? ¿Por qué le pusieron esa etiqueta? En este videopodcast desentrañamos la gran paradoja que marcó su carrera: ¿se puede hacer cine Hip Hop sin una sola base de rap en su banda sonora?

Analizamos cómo este recurso narrativo, bautizado por la prensa como montaje «Hip Hop», condicionó sus primeras películas y cómo Aronofsky ha tenido que lidiar con un sello que nunca pidió. Porque, paradójicamente, su cine siempre ha sido mucho más que cortes rápidos y repeticiones.

Todos los fragmentos de las películas analizadas los podéis encontrar en nuestro canal de podcasts de YouTube.